[09] PERIODISMO A PESAR DE TODO

Buenos días, buenas tardes, o buenas noches, depende de desde donde nos escuchen, y bienvenidas a un nuevo Desarmador. Saludos a quienes nos siguen a través de las radios Wayna Tambo en Bolivia, Radio Ciudadana en Uruguay, La Viglieti en Venezuela, y de las emisoras Almaina y Vacalloria en España. También saludos a los habitantes del ciberespacio que leen estas líneas desde nuestro sitio web.

En los programas anteriores hemos abordado varios temas, desde lo mas genérico hasta lo más concreto. Abrimos un nuevo ciclo cargado de asuntos interesantes, y aunque en general intentamos que nuestros programas sean atemporales, a veces la realidad nos supera. Como decimos siempre, el desarmador es un programa sobre tecnología y libertad. El día de hoy hablaremos sobre la libertad de expresión y la libertad de información.

Les traemos un programa al margen de lo que estamos acostumbradas, un programa cargado de coraje y de rabia, y lo hacemos con motivo del reciente asesinato al periodista Javier Valdez en México, pero también en nombre de las decenas de periodistas que han sido silenciados y silenciadas en los últimos años en ese país... y es que no podemos quedar indiferentes. Salimos en búsqueda de respuestas sobre el rol que jugamos en esta guerra silenciosa las refugiadas virtuales, las que habitamos en los pulsos eléctricos de la red de redes, las que desde el otro lado de nuestras computadoras apuntamos no sólo a entender el mundo en que vivimos, sino a componerlo.

Reproducimos fragmentos de una entrevista a Javier Valdez realizada en octubre de 2016 en el programa “Desde este lado” en Rompeviento.tv. Además nos acompaña en estas reflexiones Violeta (nombre ficticio), amiga de luchas, valiente compañera mexicana que desde lo digital le hace frente al miedo.

Fuente:http://revistafal.com/periodismo-entre-la-vida-y-la-muerte/#prettyPhoto/0/

“Amigos y familiares, mi nombre real es María del Rosario Fuentes Rubio. Soy doctora, hoy mi vida ha llegado a su fin. Cierren sus cuentas. No arriesguen a sus familias como lo hice yo”. Estas fueron las últimas palabras publicadas en el twitter de María del Rosario. Le seguían dos fotografías: en una viva, en la otra ejecutada. En octubre de 2014 fue secuestrada por informar a la comunidad en Tamaulipas sobre los riesgos relacionados con las actividades del narco, y así es como desde su perfil la bestia del narco exigía “silencio o plomo” a los que seguían vivos. Así es como se siembra el horror de forma cotidiana.

México es uno de los lugares mas peligrosos del mundo para ser periodista, y las muertes son un goteo constante. Cada 26 horas un periodista sufre una agresión. Hay toda una red dedicada al hostigamiento, hay individuos trabajando a tiempo completo detrás de esas amenazas, son asquerosos cibermercenarios que apuntan desde detrás de su teclado antes de que el pistolero dispare. En la calle, a plena luz del día, un sicario ejecuta a otro periodista molesto para el cartel local.

El crimen organizado ya no controla solo el tráfico de la droga: controla los puertos, la producción agrícola, y ahora también las salas de redacción, como denunciaba el libro de Javier Valdez, uno de los últimos periodistas asesinados.

Hay que decirlo claro: se trata de una guerra declarada, de la que en el exterior no se habla como tal. En cierto sentido, no es una guerra diferente a la que se libra en otros lugares de Latinoamérica contra los activistas que molestan o los periodistas que denuncian. Son los de arriba balaceando a los de abajo, solo cambia el nombre: una minera, una maderera, el cartel de aquí o allá. La constante es la indiferencia, si no la participación directa en la matanza por parte de las autoridades locales, y el reguero de sangre.

Fuente:http://www.sopitas.com/544487-mexico-es-el-pais-mas-peligroso-para-ser-periodista-en-latinoamerica/

Y el ciberespacio es una extensión de esta guerra, donde no siempre somos tan inmunes como nos gustaría pensar. En el ciberespacio seguimos siendo vulnerables frente a la narcopolítica, es un lugar donde las balas de los paramilitares también saben abrirse camino en su intento despiadado por silenciar las palabras y los cuerpos. Y a pesar de todo, consternadas y rabiosas, y muchas veces impotentes, resistimos este despliegue del horror. Se sigue informando, se sigue tratando de dar voz a lo que ocurre, de mostrar la verdad, de que la verdad traspase el cerco del silencio, a pesar de todo. En muchas ocasiones las víctimas son periodistas rebeldes de medios pequeños o paginas independientes que no cuentan con el respaldo y la visibilidad de una gran organización.

“El patrón ya dio la orden” es la muletilla mas usada en twitter para amenazar a los periodistas, junto con fotografías de balas y pistolas. En México, el narcoestado mira para otro lado ante la red de amenazas constantes, al mismo tiempo que reprime a las autodefensas comunitarias y persigue cualquier disidencia hacia el programa neoliberal. Si es que las hay, las investigaciones pocas veces culminan en la detención de los verdaderos culpables. Que quede claro, el enemigo no es el narco solamente, sino el aparato estatal y militar que le protege en frontal complicidad.

Ante esto, nos miramos en silencio, en la distancia. Conjuramos, ante todo, la tentación de explicarlo, como hacen otros, como la consecuencia de un estado fallido, porque todos los estados son fallidos antes o después. Lo que la situación en México muestra es una visión del infierno, lo que vemos bien podría ser una imagen del futuro, en un mundo en que ningún lugar esta a salvo, es solo una cuestión de tiempo si no se pone freno a la deriva autoritaria de buena parte del continente y al otro lado del océano. Como decía el tag en twitter, #NosEstanMatando, y ante esta y otras situaciones da un poco de vergüenza seguir con cualquier burbuja de realidad cotidiana. Decía en una entrevista la reportera Blanche Petrich “No hay que permitir que las salas de redacción se conviertan en hospitales y cementerios”. No, no hay que permitirlo. Ni las salas de redacción, ni las calles, ni las redes.

Fuente:http://internacional.elpais.com/internacional/2017/04/03/mexico/1491172798_855826.html

Javier: “Yo siento que es una tarea nuestra contar los rincones no tocados por el periodismo. Sentí en su momento que había que contar las historias de los huérfanos, o de los niños y los jóvenes en el sicariato, o de las mujeres, o de los levantados y sus familiares – en mi libro levantones. La vida y la muerte dentro del narco. […] Entonces el narco allá (en Sinaloa) es una forma de vida, no es una decisión vivirlo, sufrirlo, contarlo o no, es una forma de vida y uno tiene que asumir la tarea que le toca siendo periodista. Es eso o te haces tonto. Yo no quiero que me digan ¿qué estabas haciendo tú ante tanta muerte? Siendo periodista, ¿porqué no contaste lo que estaba pasando?. Entonces he asumido esa tarea de contar el narco, pero con un tratamiento humano, social, no tanto esto de revelar los grandes negocios, el lavado de dinero, las operaciones de los capos, con quien se entienden en la policía, por su puesto eso, por supuesto contar los muertos, pero contar la vida en medio de la muerte.”

Superar la indiferencia es imperativo para hacer un contrapeso a la narcopolítica y a la violencia en México, desde cualquier posición política, desde todos los rincones de nuestras resistencias, desde nuestros imaginarios alternativos, y desde cualquier región geográfica. es gracias al trabajo de valientes como los y las periodistas mexicanas que tenemos la oportunidad de romper el cerco de nuestro confort mental y de nuestra falsa sensación de bienestar. Si nos rehusamos a superar la indiferencia, nada de lo que hagan tendrá sentido, nada de lo que hagamos nosotras tendrá verdadero sentido tampoco.

Violeta: “La documentación que le podemos dar a estos atropellos queda ahí solamente: en el registro. Los que siguen haciendo una elaboración, una narración, un pedazo de realidad, siguen siendo los periodistas que van hilando los hechos con investigación. Entonces es justamente algunos de estos periodistas quienes han sufrido más violencia los últimos años en México. Hemos tenido ya muchas muertes que son dirigidas y prácticamente no es reconocida la violencia ejercida contra ellos, no se relaciona con sus labores. Siempre ha tratado el estado de lavarse las manos diciendo que es el crimen organizado, que es como si fuera un fantasma que es difícil de controlar.

Ante este panorama requerimos de seguir intercambiando experiencias, de seguir compartiendo con grupos que tienen habilidades… todas las habilidades necesitamos. Necesitamos que en el acompañamiento a estos periodistas posibilitemos la resiliencia, y demos tratamiento también a las personas que acompañan estos procesos. Porque en muchos de los casos, depende el entorno, son personas que también han perdido personas, también hay una posición frente a la violencia que está sucediendo. Son personas que han pasado procesos violentos sea por una condición de género o por otra condición. Hay que mirar muy profundo que rol estamos jugando en esas redes de acompañamiento y posibilitar muchos caminos de transformación, yo creo que es muy necesario.”

Fuente:http://alejandrapoo.tumblr.com/

Comenzábamos el programa con uno de tantos casos escalofriantes en que la violencia y el horror encuentran su altavoz en la red, tratando de imponer el silencio, el mirar para otro lado. Son justamente casos como estos que nos llaman urgentemente a reflexionar sobre la seguridad digital y el anonimato en línea. El terreno pantanoso de las redes sociales nos cautiva en otras circunstancias por su alcance, por su usabilidad, su gratuitad, y su capacidad de difusión, pero en el fondo no queda claro quien gana en el juego de la exposición de información. Construir alternativas tecnológicas más seguras para quienes se organizan para compartir información sensible en tiempo real, con el urgentísimo motivo de salvar vidas, a todas luces es una búsqueda en la que las comunidades virtuales pueden contribuir.

Violeta: “La idea que me sigue pareciendo sumamente importante y clave es que necesitamos garantizar no ser censurados, y también la información tiene que ser diversificada. Si quieres hacerlo en tus redes tienes que reconocer que limitantes tienes, porque hay muchos riesgos, hay muchas limitaciones y actualmente no puedes pasar sin reconocerlo. A su vez, la distribución necesita posibilitarse porque es la oportunidad de juntar nuestros relatos, es nuestra historia, son fragmentos de lo que nosotras hemos visto y vivido, de lo que nosotros como medios libres, comunitarios, populares, lo que sea, hemos recogido de nuestros pueblos, de los movimientos de las resistencias, es nuestra historia. Reconocer que cuando creamos, no solamente creamos un archivo, estamos creando un pedazo de nuestra historia. Yo creo que esa dimensión, esa experimentación necesitamos encaminarla, justo para empezar a pensar en nuestros acerbos, y en cómo podemos vincular esas historias y engarzarlas con diferentes resistencias en diferentes partes del mundo.”

Javier: “La autocensura en algunos medios son actos de sobrevivencia, de resistencia. Porque no te quedas con la versión oficial, no guardas silencio, no te quedas callado, y avanzas un poquito, le rascas poquito a la realidad y cuentas un poco más. El monstruo, la bestia del narco, del crimen organizado es mucho más complejo, nosotros a penas contamos una mínima parte de ese ogro, de esa destrucción, de ese infierno, pero no nos quedamos contando muertos, vamos un poquito más allá, y esa parcelita infernal la contamos un poco más allá, pero sin pasarnos de la raya. Hay una raya invisible, una raya que se mueve, una raya que tu debes saber en cada historia donde está, y si la vas a pasar o no. Preferentemente no hay que pasarla, hay que andar con pasitos cortos, muy seguros, y para eso es muy importante una redacción viva, valiente, digna, profesional, que discuta, y que te diga “esa parte no la puedes publicar, esa parte de la historia que involucra a un capo del cartel de Sinaloa que mando a asesinar a su hermano, que está persiguiendo a un sobrino, y que desterró al resto de su familia para quedarse con todos los bienes, no la puedes contar porque no lo detiene la marina, no lo detiene la policía, ni lo detiene el ejército, lo están protegiendo” esto es real, no me voy a referir a ninguna región ni a ningún nombre, pero esto es real.”

Fuente:http://www.huffingtonpost.com.mx/manuel-hernndez-borbolla/que-nos-maten-a-todos-por-reportear-este-infierno-ejercer-el_a_22092545/

En el entorno digital venimos repitiendo la importancia de un análisis de riesgos como una estrategia para conocer nuestro entorno y establecer tácticas de defensa informática con la mayor precisión y de la manera mas optima, siempre enmarcado en una estrategia de defensa mas amplia. Sin embargo, en ciertos contextos, como el de las personas que ejercen el periodismo en México, el análisis de riesgo da como resultado un escenario altamente peligroso que atenta contra la integridad humana y la vida misma, con lo cual, la decisión de quedarse y pelear es una decisión personal, de una valentía que cuesta imaginar al otro lado. ¿Cómo se vive en esta situación?.

Violeta: “El tema es que estamos en una situación en donde emocionalmente las personas le dan un tratamiento a su seguridad otro. Me refiero a que el tratamiento que le dan es como si no hubiera miedo. La resistencia a quedarse paralizado implica una decisión clara. Quedarse a cubrir, a seguir haciendo su trabajo, o dejarlo. La autocensura es una práctica que ha derivado y ha sido una consecuencia de la vigilancia, de los asesinatos, etc.

La teoría de la seguridad es que a través del análisis de riesgos puedes reconocer en qué momento estás en riesgo, en qué momento se pueden incrementar las amenazas, en qué momento puedes prevenir que te sucedan algunas cosas. Pero frente a este estado, frente a esta situación, todo este tipo de teorías se vienen abajo, porque el análisis de riesgos solo apunta a que te vayas del país siendo periodista, como una persona con alto riesgo de que le pase algo. Algunas personas que pueden acceder o tienen este nivel de análisis, o tienen acceso a diferentes apoyos para realizarlo, pero hay personas que no lo tienen, comunicadores y comunicadoras en otros contextos. Los que han tenido oportunidad de acceder a esto, hombres principalmente, lo que hacen es sacarlos del país, aislarlos, sacarlos para que se reduzca su nivel de riesgo, los re-ubican en el país o simplemente salen exiliados o auto-exiliados. A diferencia de ellos las mujeres casi siempre se quedan. Ahí en verdad el tratamiento se llega a perder porque son mujeres que se les hace muy difícil desvincularse de su familia, son mujeres que no salen, que usualmente no aceptan este tipo de ayuda, de aislamiento o de auto-exilio. Entonces son mujeres que generalmente ya pierden la dimensión del miedo, han superado las etapas de terror de tal manera que… no sé como viven. Y no solamente padecen violencia física dentro de estos entornos, también son amenazadas, muchas veces todos estos periodistas han tenido un proceso previo en donde se les quiere descalificar por su trabajo, y muchos de los periodistas no tienen las condiciones laborares ni tienen un apoyo de su empresa o de su medio.

¿Qué podrían hacer, colegas, compañeros, amigos en diferentes lugares?. Pensemos quizás en el desarrollo de estas tácticas, de las herramientas, de las plataformas. Localizarlas y tratar de profundizar cómo mejorar el uso para otro tipo de contextos. Todos tenemos contextos adversos muy localizados, diversificados, cada quien los padece de alguna forma, los subvierte también de otras muchas. Entonces cómo seguir compartiendo tratando de reconocer nuestras diferencias, ser un poco más conscientes de cuáles son nuestras diferencias y dónde podrían funcionar mejor.”

Fuente:http://www.animalpolitico.com/2011/10/mexico-el-pais-mas-peligroso-para-el-periodismo-en-al-onu/

Javier: “Yo creo que hay que revisar lo que estamos haciendo. Hay que hacer una autocrítica fuerte, valiente, profunda, con miradas externas de los lectores, de los empresarios, de los ciudadanos, de los activistas, de los académicos, y por supuesto nuestra. Yo siento que hay una resistencia muy fuerte a revisarnos, a reflexionar. Hay que debatir que está pasando, diseccionar, ubicar el cáncer en que hacemos nuestro trabajo, pero también nuestras limitaciones y nuestras fortalezas para hacer un mejor periodismo, para renacer, refundar, re-empezar. Yo creo que esto pasa por una reflexión honda acera del periodismo frente al narco, frente a la política, las elecciones, los grupos de poder económicos, etc., para mí no hay de otra, no hay que esperar a que maten a otro reportero para plantearnos ya un punto de partida.”

Hay que empezar a debatir, son palabras de Javier Valdez que se quedan con nosotras. Algo suena mal si continuamos con nuestros espacios privilegiados donde disfrutamos de cierta “paz social”, hablando de Software Libre y seguridad digital en nuestro GNU social sin mirar por la ventana a lo que ocurre ahí fuera, a la vuelta de la esquina. Es inmoral realizar ese ejercicio de amnesia y ceguera colectiva. Es inmoral quedarnos en la comodidad de nuestras computadoras conectadas a internet y no traspasar estos aprendizajes al mundo real que habitamos. Claro que seguimos con la vida, y seguiremos hablando de tecnología y todo tipo de frikadas, pero sin olvidar que el comunicarnos, el comunicar, solo es valioso en cuanto nos permite romper el silencio.

Fuente:http://www.sopitas.com/542915-mexico-es-el-pais-mas-peligroso-de-america-para-ejercer-el-periodismo-cidh/

NUESTRAS FUENTES

EN AUDIO

ALGUNOS ENLACES DE INTERES