[13] DERECHO AL OLVIDO

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En este programa tenemos la compañía de dos ciberguerreras, feministas y practicantes de encantamientos en el mundo digital: Estrella Soria y Erika Smith, quienes nos acompañarán en nuestro recorrido a lo largo de un tema que tiene que ver con la libertad de expresión, con nuestro derecho de acceso a la información, con la censura de contenidos, con nuestra intimidad y privacidad, con la libertad de prensa, y con la neutralidad de la red. Sí, es un tema complejo, pero las cosas complejas también se desarman.

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Conversamos sobre el derecho al olvido. El derecho al olvido surge en relación a la eliminación de datos financieros o penales que dejan de ser relevantes en el plano público; también tiene que ver con el derecho de acceder, rectificar o eliminar nuestra información personal de las bases de datos; pero más concretamente el derecho al olvido se refiere a la desindexación de los datos personales en los motores de búsqueda en internet.

Al buscar nuestro nombre en Google quizás alguna vez quisimos borrar alguno de los resultados: ¿cómo hacer, si esta información no está en nuestras manos?. Entonces, sólo para aclararnos, olvido es a veces borrar, otras veces bloquear el acceso, y las más de las veces desindexar... ¡¿desinde... qué?! ya, antes vamos a repasar algunos conceptos técnicos.

  • Buscadores, según wikipedia, son sistemas que rastrean archivos almacenados en la web, usando programas llamados indexadores o "arañas", que rastrean las páginas web de forma sistemática, y crean un índice para poder encontrarlas buscando palabras clave. Los buscadores conocidos suelen ser de grandes empresas: Google y Yahoo son los más usados en el mundo.

  • No confundir con los navegadores, que son los programas en tu computadora que permiten el acceso a la web, descargando y componiendo la información de distintos archivos para visualizarlos. Algunos navegadores son chrome, firefox, internet explorer, safari y opera.

  • Indexar un sitio web viene a ser avisarle a un buscador de que nuestro sitio web existe. Al pedir que comience la indexación, estamos pidiendo a los buscadores que manden sus arañas a rastrear nuestra página web, para mantener su índice actualizado. Así, cada vez que alguien busque una palabra relacionada, nuestro sitio aparecerá en la lista de resultados.

  • La desindexación entonces es la acción contraria: evitar que un contenido aparezca en los resultados de un buscador. Puede ser que de alguna forma la araña web pase de largo y nuestra página web no saldrá en los resultados de una búsqueda, o puede que el buscador quite un resultado de la lista. Desindexar entonces no implica borrar esos contenidos, sino hacer que no aparezcan en los buscadores. Pero, si te sabes de memoria la dirección de la página web que quieres ver, o si alguien te la pasa en un correo electrónico, por más larga que sea, puedes escribir el texto de ese enlace en la barra de direcciones de tu navegador y acceder a su contenido sin necesidad de un buscador.

EL DERECHO AL OLVIDO DESDE UN ENFOQUE SOCIAL Y COLECTIVO

El 13 de mayo de 2014, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea dicta la sentencia que se conoce como derecho al olvido. Se reconoce a cualquier persona allí el derecho a solicitar a los buscadores que eliminen los resultados que contengan sus datos personales. Excepto, si la información tiene fines periodísticos, o es de interés público y tiene que ver con funcionarios gubernamentales (Gisela Pérez de Acha).

Durante el primer año, Google recibió un millón de requerimientos para desindexar información, y aprobó alrededor del 40% de estas solicitudes. Sí, en casos como este son las corporaciones quienes deciden cual información es pública o privada; y al administrar la información de los medios de prensa, desarrollan mecanismos de censura privada. Otro ejemplo sería cuando la cara de alguien sale en las fotos del Google Street View saliendo o entrando de algún sitio comprometido - se reconoce el derecho a emborronar esa cara por invasión a la privacidad, pero es un derecho cuyo ejercicio solo Google administra.

Aterrizando el tema a la región latinoamericana, la primera crítica es que resulta inadecuado importar un concepto del derecho europeo sin una reflexión sobre el contexto latinoamericano, ya que las leyes se construyen según la historia de cada país y según su comprensión de los derechos fundamentales.

Erika: "Es que es muy interesante como se ha transformado - yo no soy alguien que puede hablar desde una perspectiva legal en temas de derecho al olvido y a mí me ha encantado escuchar perspectivas por ejemplo de una compañera de Chile, Paz Peña, quien dice que cómo están interpretando estos conceptos en Europa es una cosa, pero [es otra] cómo lo estamos viviendo aquí en nuestros países en este lado del mundo, ella hablaba desde una perspectiva de Chile y realmente provocando si se aplica igual."

En Latinoamérica el hecho mismo de evocar al olvido como un derecho ya podría considerarse como una afrenta ante una historia aún fresca de represión, torturas y desapariciones forzadas ocurridas durante la ola de dictaduras militares que azotó nuestra región principalmente en las décadas de 1970 y 1980. La búsqueda de la verdad reflejada en casos tan emblemáticos como el de las Madres de Plaza de Mayo en Argentina, habla de la lucha colectiva por mantener viva la memoria histórica en una larga búsqueda de justicia, y esta necesidad se extiende a nuestras luchas y movimientos de resistencia en el mundo virtual.

Desde las democracias modernas parece fácil olvidar el valor de la libertad de prensa y del libre acceso a la información. En según que casos, ocultar información que alguien hoy considera irrelevante perjudica el derecho a la verdad y a la libertad de expresión, porque no sabemos si esa información puede ser de importancia mañana.

Erika: "Lo que Paz Peña estaba proponiendo es: a nivel de las culturas, de nuestros países y gobiernos que viven en corrupción, que tienen muchas pantallas de humo en los medios... si lo ves desde ahí ¿qué pasa?; si lo ves desde lo muy personal o desde una perspectiva feminista ¿qué pasa?; e incluso hemos hablado mucho desde el feminismo del derecho a la memoria de nuestros movimientos, al archivo histórico, que de repente también desaparece porque no es popular, o lo que es popular sobre ese movimiento histórico es su acoso, la violencia en contra del movimiento, entonces lo que aparece es toda la cuestión misógina en contra del movimiento. Entonces hay muchísimos elementos... es algo que cuando estábamos desarrollando los principios de internet feministas, nos sentimos que fuimos muy cuestionadas en cómo nos vamos a posicionar ahí."

El derecho al olvido se ha convertido también en un negocio. ¿No tienes tiempo para hacer una solicitud a Google? ¿No sabes cómo hacerlo?, no hay ningún problema porque existen empresas que brindan servicios para borrar la información de sus clientes - que suelen ser personajes públicos, políticos y banqueros, y que pueden pagar miles o hasta cientos de miles de euros a cambio de borrar su pasado, y alejar su nombre de casos de corrupción, lavado de dinero, violencia, fraude, escándalos sexuales y otras aventuras de las clases altas.

De nuevo, la desigual distribución de poder en la red genera un proceso asimétrico en que las responsabilidades y la capacidad técnica y legal están en manos de las corporaciones que poseen los motores de búsqueda, y de otras empresas privadas que hacen negocio con la burocracia del proceso. La desindexación, el escaparse del índice público, entonces, depende del factor económico y político - beneficiando para variar a las clases acomodadas.

Estrella: "Entonces se dimensionaba sí justo lo problemático que ha sido reconocer y rememorar cosas para los pueblos en donde efectivamente las personas que tienen poco acceso a modificar esa memoria somos nosotras, mientras que algunos de los que pueden y tienen el poder de modificar su propia historia lo hacen. Entonces gente que puede limpiar su historial de interés público - hablando de una dimensión pública en donde algunos personajes políticos en alguna posición de poder (que es un cargo público), tienen la capacidad de borrar de estos servidores estados de cuenta, toda una trayectoria política, crímenes, violencia, etc. Entonces, ¿quién continua accediendo a estas posibilidades y quién no lo está haciendo? No quisiera reducirlo, creo que lo atraviesan una serie de complicaciones que es reconocer para empezar que hay una elaboración colectiva de la memoria, hay una elaboración y una reivindicación de la historia que necesitamos resguardar."

Además, en el caso de la sentencia europea que da marco legal al derecho al olvido, lo que se desindexan son enlaces "en territorio europeo" según la ley de protección de datos en ese continente. Es lo que se llama "geobloqueo"... pero, oh sorpresa, probablemente los mismos contenidos sigan siendo accesibles desde Latinoamérica o desde Asia, y como vimos en el programa de Tor, es trivial hacer que nuestra petición aparezca desde otro sitio. Si suena como que algo no encaja estás en lo correcto, estas barreras en acceso a la información a veces se quedan en gestos normativos, que por una parte van contra el principio de la neutralidad de la red, y por otra tampoco resultan efectivas, pues es muy fácil traspasar las barreras geopolíticas cuando estamos en el ciberespacio.

EL DERECHO AL OLVIDO DESDE UN ENFOQUE PRIVADO Y PERSONAL

El acoso en línea, la llamada “pornovenganza”, y la difusión de imágenes sin nuestro consentimiento, son problemáticas que afectan principalmente a mujeres y comunidades LGBTI y que no podemos dejar de lado en la discusión sobre el derecho al olvido.

¿Deberíamos poder ocultar información en la red que atenta contra nuestra intimidad y privacidad? Quizás la respuesta sea que sí, que nos gustaría, y en ese caso, ¿qué límites deberían establecerse para no afectar a la libertad de expresión, y no promover la censura de la red? Vamos a escuchar algunos pensamientos de Erika y de Estrella respecto a este plano de la discusión.

Erika: "Entonces son como muchos niveles para pensar, pero ¿cuáles son los principios en los que estamos interesadas y cómo se trastocan? También yo puedo imaginar que hay muchas personas que se preocupan sumamente por el derecho al olvido porque piensan que es el derecho de falsificar la historia, de borrar verdades; y hay otras personas que pensamos que debemos tener el derecho de borrar cosas sobre nuestra persona, información personal que por alguna razón esta guardada y no es de interés público que esta información siga ahí y ¿porqué no la puedo eliminar si es sobre mi persona?, y en ese rango de interés público y obviamente de interés personal, caben muchas cosas."

Estrella: "Cuando veíamos estas dimensiones y la tensión que hay entre el interés público y el privado, nos preguntamos ¿cómo hacemos esto dentro del internet? Como hacemos que efectivamente la memoria [permanezca] - y muchas de las cosas que se intentan reivindicar por ejemplo desde el ámbito de la comunicación popular - ¿dónde se escribe eso? Donde se guarda memoria que no sea en manos de personas que quizá no le dotan la misma importancia que nosotras le damos, entonces ¿cómo hacemos para que eso permanezca y cómo hacemos para que lo otro que no es de interés público sino privado se pueda proteger más?."

Erika: "Entonces a veces cuando empezamos a hablar de principios profundos y derechos [nos preguntamos] ¿cómo se da a nivel macro, y qué estamos buscando? En este caso de la difusión sin consentimiento de la información íntima, hay pasos mínimos que debemos poder dar como el desindexar, como rápidamente se podría desindexar esto: si alguien se busca su [propio] nombre no tienen que salir fotos de ellas desnudas como el primer resultado, y siguen siendo muchas veces el primer resultado después de años aunque sea una profesional [con mucho trayecto, con mucha más información de interés público acerca de su vida/actividad adulta/profesional], etc., y eso tiene que ver con cuestiones de algoritmos. Entonces hay ese aspecto, pero ojo... si yo quiero que esos videos sean la primera cosa que se encuentre también tiene que haber espacio para esto, osea no queremos la censura de toda desnudez, tampoco ¿no?."

"Entonces sí hay una necesidad de hablar de soluciones rápidas y entender el daño y la violencia en ciertos aspectos, y cómo podemos tener mecanismos para asegurar el interés público y la privacidad; y hasta que tengamos la privacidad de manera predeterminada: cómo vamos a encaminar esto y no quedarnos con un conjunto de legislaciones nacionales, ademas exigidas por algunas compañeras muy preocupadas por esta situación - de la manera tan fácil que es subir cuestiones que son sumamente privadas o criterios para entender el abuso. Lo que está pasando aquí es que hay una violencia que se está documentando pero no por eso el video de la violación tiene que estar en internet, no debería de estar, es una violación de los derechos de la víctima, etc. Entonces se cruzan todos estos aspectos, y lo que escucho mucho es la urgencia porque no hay soluciones, entonces la exigencia es "queremos el derecho al olvido"... y como que no es por ahí, pero como no hay otra solución entonces dicen "¡ah! esto: desindexar", creen que el derecho al olvido es desindexar... no sé si me explico pero yo creo que no logramos hablar de lo que es el derecho al olvido a nivel filosófico si queremos, porque hay una interpretación legal que además es el único camino como también lo es copyright para bajarse ciertas cosas. Entonces no existen mecanismos, mucho menos una respuesta rápida, se caen estos como apoyos que después de todo a nivel de derechos civiles son incorrectos, pero son las únicas opciones que está encontrando la gente, entonces sobre todo están afectando la libertad de expresión."

Cabe mucho entre lo personal y lo público ¿cómo garantizamos nuestras libertades en la red, la de expresarnos, la de informarnos, la de acceder a todo tipo de contenidos?; y por otro lado, ¿cómo garantizamos nuestro derecho a la intimidad y a la privacidad sin que esto otorgue a empresas privadas y gobiernos la potestad de censurar y violar la neutralidad de la red?.

Dejemos claro primero que, técnicamente, una vez que la información comenzó a circular, no se puede asegurar su eliminación. Todo lo que se visiona puede reproducirse. Así que la primera salvaguarda está en cuidar la producción y difusión, y más allá el control colectivo de la posesión y custodia de los datos. A partir de ahí, parte de la solución, creemos, pasa por la auto-regulación de contenidos en las comunidades virtuales. En la internet ya existe una gran cantidad de actividad auto-regulatoria. Nos referimos a la adopción de códigos de comportamiento y de prácticas que las comunidades en internet adoptan de forma voluntaria.

Esta auto-regulación funciona bien cuando existe una base ética común que define claramente qué contenido es aceptable y cual no lo es, refrendado a veces por la ley, como en el caso de la pornografía infantil. Cuando no hay una base ética muy obvia, estos códigos se basan en la experiencia, la confianza y la percepción de la comunidad sobre que está permitido y que no, como sería el caso de las comunidades de gamers en torno a los video juegos.

Todo cambio social normativo pasa por una transformación personal, con lo cual sí que existe una relación estrecha entre el ámbito privado-subjetivo y el ámbito público-colectivo y esta relación se refleja en cómo construimos internet. No olvidemos que al igual que el sistema económico o el sistema legal y judicial, internet es un campo que nace del imaginario colectivo.

Por el placer de construir una profecía autocumplida, imaginemos por un momento una internet en la que no tiene cabida la difusión de contenidos vejatorios hacia una persona por su condición racial, de género, económica o cualquier otra. En esta internet del futuro, nadie encuentra placer en ver a una persona denigrada en su condición de ser humano. No es divertido ni atractivo de ningún modo. Hace muchos años que no circulan videos de abusos, de ejecuciones ni de pornovenganzas; simplemente pasaron de moda. No es que nadie los declarara ilegales, y tampoco es que los buscadores evitaran indexar estos contenidos - simplemente se convirtieron en una curiosidad histórica de tiempos terribles, como hoy nos parecen los instrumentos de tortura medievales. Quizás la internet que queremos construir se parece más a este mundo imaginario, que una internet en el que gobiernos y corporaciones privadas dictan las reglas del juego.

Este futuro no se va a construir solito. Necesitamos encaminar el desarrollo tecnológico hacia esta dirección, y necesitamos habilitar mecanismos de interacción, debate y diálogo - por supuesto hay configuraciones técnicas que hacen más posible la auto-regulación de los contenidos. También necesitamos trabajar más en nuestros códigos de conducta y aprender a gestionar nuestra información. Por sobre todo no olvidemos que internet es una extensión de nuestra vida real, y como tal la salud de nuestras sociedades se ve reflejada en nuestras comunidades virtuales, así que imaginar un mundo sin fuerzas represivas y entidades privadas que nos controlen es un ejercicio que funciona dentro y fuera de internet.

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Para terminar vamos a leer un segmento de un artículo de Eduardo Bertoni, quien sostiene que "El 'derecho al olvido' es un eslogan político muy exitoso. Y como todos los eslóganes políticos exitosos, es como un Test de Rorschach. La gente puede ver en él lo que quiera”. Por un lado, jueces y legisladores, posiblemente sin estudiar acabadamente las consecuencias, "ven" en este derecho una necesidad para la protección de la privacidad; por el otro, los defensores del derecho a la libertad de expresión, a la información y a la búsqueda de la verdad "ven" sus desventajas. Tal vez, la respuesta sea la que propone Jonathan Zittrain, autor del libro "El futuro de internet y como evitarlo": “El camino hacia adelante probablemente no es un derecho legal sino una estructura que permita a quienes difunden información construir conexiones con los sujetos de sus discusiones”. En términos prácticos, ello significaría generar mecanismos de diálogo entre las personas involucradas en el manejo de la información. Quien se siente agraviado por una información accesible en línea, debería poder contestarla y el propio buscador podría tener una herramienta que lo habilitara. Más información, no menos. Y así, dejar de hablar de un derecho al "olvido" que en América Latina resulta, incluso por su nombre, ofensivo."

Nos vamos esperando que tengan ganas de debatir sobre el tema con sus amigas y amigos, y que vayamos fortaleciendo las líneas de pensamiento en torno al derecho al olvido, pero también en miras a construir entre todas la internet que queremos, apostando por la autogestión y la auto-regulación de nuestras comunidades. Nos despedimos de Estrella y de Erika agradeciendo sus profundas reflexiones, y a todas ustedes las esperamos en nuestro siguiente programa.

NUESTRAS FUENTES

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